Yggdrasil

Hoy estuve en casa
hice mis tareas
planié el alto vuelo
de la vida que llevo.

Hoy castré a mi odio
acorralé a mi depresión
puse a mis sueños en tierra fértil
regué con mi voluntad al amor.

Hoy le susurré al oído a mi paz
le dije que no quería que estuviera sola o perdida
le prometí que la abrazaría todas las mañanas
y le obligué a las nubes de mi pensamiento que se duerman.

Hablando de mí
hoy le canté a la soledad
una canción de cuna
que hablaba de los muertos.

“Habrá que seguir caminando”
le dije al sendero poético
con éste poema de verdad sagrada
y le di un beso en la boca.

Ayer, cuando estabas sufrida
le dijiste al viento que volverías
a romperte el corazón
con el primero que pase
y hasta el día de hoy
no tenías idea
de dónde estabas parada.

La cita perfecta-2046

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Te dije de encontrarnos a las 19
en la esquina de Sarmiento y Paraná
para escuchar un concierto de jazz inédito.

Llegué media hora antes
encendí un cigarrillo
y me puse a hacer la fila para las entradas.

Me acerqué a la ventanilla
y le pedí para dos personas
me alejé caminando, me senté a un costado.

Miré mi reloj, había pasado media hora
desde las 19, yo aún estaba esperando,
prendí otro cigarrillo.

No logré entender lo que sucedía
en un momento perdí el corazón
perdí toda esperanza de verte.

Pero ahí estabas tú
mirando una pelicula de Wong Kar Wai
que contaba una historia sobre androides.

Antes de irme
dejé una nota
“Quisiera verte a solas”
nota que nunca llegaste a leer
porque había olvidado
el camino de regreso.

Pasé desapercibido por ella

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La vi despertarse
Cuando me miró
Descubrí sus ojos
había fuego dentro
una palabra
amor.

Se despidió para siempre
para olvidarme
para olvidarse de su
olvido
que ella nunca me amó
hasta que se despidió.

Pero que ternura es encontrarse
como las cosas van
y vienen
y hay un lugar eterno
en la memoria
de quienes nos olvidamos
es así.

No la llamé más
porque necesitaba buscarme
para encontrar la paz
en mi
entre tanto desamor
una ráfaga de silencios
se refugió en mis mañanas
y todavía tengo su nombre.

No siento nada
lo que debería haber
ya no está
se fue
y mis ojos se abren
para cuestionar
lo que alguna vez
fue suyo.

Tendría que haberle dicho
que pensé en ella
mientras  no estaba cerca
y que soñaba
con pedirle que se quedara
pero no tuve el coraje
para arrodillarme así.

Después llegará el amor
cuando me interese
descubrir un nuevo mundo
aunque sé que lo sé todo
y que no habrá nadie así
porque nadie pretende mi corazón
y las canciones que escribo están guardándose
en la biblioteca de un lugar lejano
donde sólo llegan
quienes no sufren de amor
porque el amor es una venganza
para quien alguna vez amó.

Y ella hoy está soñando
que los pájaros vuelan
sobre el océano
para encontrar una isla
en donde habitar
donde no se los vea
cambiar el curso de los navíos
que naufragarán por las tormentas
que alguna vez los alejaron de los puertos
que son poesías de desembarco.

Emma

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Se escondía… pero brillaba tanto que la encontré, la llamé Emma, venía de lejos a que le coma la boca, a tocarla, a meterle amor por donde sale… yo quería darle una nueva vida, quería cambiarle el rumbo, llevarla a pasear por París, por Londres, por aquí y allá… pero no tenía un peso, como escritor lo único que podía hacer era llevarla a conocer las letras y así fue, la hice conocer el secreto oscuro mejor guardado de los poetas, la hice conocer el mundo subterráneo.

Paseamos por allí, por donde los que escriben conocen la magia del amor y de la vida. No fue la última vez que la vi, la vi por última vez una vez hace mucho tiempo pero ella apareció una última vez poco tiempo antes que desapareciera el poema que le había escrito… y quizás fue porque se lo llevó, quizás fue porque se lo mostró a quien creo yo que es el amor más grande de su vida, un tal… Valentín… ese que le sacó la foto que tengo hoy en mis manos… la última foto que tengo de ella… no pienso quemarla, no pienso derretirla, ni mucho menos perderla… la quiero tanto que espero llevármela para siempre a mi mundo oscuro.

Toda una vida tardé en rastrear su nombre. Emma. Venía de lejos, no hablaba español, yo no hablaba inglés, nos entendíamos con los ojos, con las manos, con la sonrisa, y cuando se fue, se olvidó de decirme… se olvidó de mí… olvidó que yo no me puedo olvidar. Le escribí ésta poesía del otro lado de la foto, poesía que es un secreto, poesía que le pedí a Valentín que se la traduzca, por cierto… Valentín soy yo.

Para encontrar beberás

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Te veo a la mañana, adornar el tiempo con tu contorno, con tus gestos, con tu sonrisa, con tu amor, tu locura, y pienso, ¿Cómo es posible tener tanta belleza? ¿acaso he nacido con suerte o todo el mundo tiene tanta suerte como yo la tengo ahora? y me doy cuenta de que no quiero vivir ésta vida por segunda vez, y me doy cuenta que te quiero sólo como quiero al vivirte, al adornar mis mañanas con tu belleza, con tu cuerpo y tus gestos, tu sonrisa y tus ojos, y entonces bebo contigo una taza de café y deseo no volver a repetir ésto con nadie más en el mundo, con nadie más en mi vida, sólo porque quiero que seas tú la que escoja estar a mi lado por siempre a partir de hoy, de ésta primavera.

Pasa el tiempo y yo aún no he despertado, aún no sé que será de mi día cuando  me levante porque a penas abro los ojos un  ciervo aparece frente a mí, una especie de animal sagrado que nunca volverá a morir, y cómo contigo avanzo, me doy cuenta que jamás volveré a ser el mismo, que jamás volveré a dormir cómo he dormido contigo, y cierro la boca y escucho tus lamentos, tus deseos, tus sueños e intento convertirlos en realidad, pero tan sólo soy un hombre, tan sólo puedo soñar cómo tú sueñas conmigo y me doy cuenta que no estarás aquí para siempre y pierdo la cuenta de cuantas veces he soñado contigo, y me callo, y me duermo nuevamente para soñar contigo.

Pero ésta no es la realidad. En la realidad se hacen muchas más cosas que tan sólo soñar con el amor, con la poesía. Y percibo que si sigo así perderé mucho más que la vida soñando, entonces me pierdo y decido no volver atrás porque adelante sólo existes tú, entonces me obligo a mi mismo a despertar pero tú te has dado cuenta de que no sólo no he descansado lo suficiente, sino que tampoco he logrado amarte lo que tú necesitas que te amen, y me dejas a un lado y olvidas que tienes a alguien a tu lado y empiezas a alejarte.

Más no eres capaz de matarme y yo no soy capaz de olvidarte, y el premio de mi consuelo se ha vuelto dirigido hacia tí, y ya no escuchas el sonido de los pájaros cuando cantan, ni ves el atardecer hermoso que te había prometido, ni tampoco te das cuenta que he escrito ésto para que algún día me recuerdes, y así vuelvo a dormir donde las personas duermen, en la oscuridad, en la quietud y la paz, y hallo que estás a años luz de distancia de mi corazón.

Entonces todo era irreal, ese beso que nos dimos, esas palabras que cruzamos, esa noche de amor, esas miradas que nos encontraron felices en ese momento en específico… aunque yo nunca lo olvidaré, aunque vuelva a amar, siempre habrá una carta que no te habré enviado o que no has leído, siempre habrá un pedazo de mi corazón que recuerde cómo has besado el agua que salía de la canilla del lavabo cuando tenías sed mientras yo te observaba, desde cerca, desde mis ojos, desde mi corazón.

Son tus ojos dos cielos

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Parece que no hubieras cambiado estos años, creo que te ganó el viento, que preferistes la paz a la codicia, a la ambicion, al mal. Creo que decidistes ser vos misma ante tanta malicia en el mundo, creo que estás más tranquila que antes y que los demonios de tu cabeza terminaron por olvidarse de todas las preocupaciones que tenías.

Ahora quisiera que te rindieras, que dibujes con tus gestos la maniobra evasiva de mi dolor, que reduzcas tu velocidad a 0 para que pueda ver con mis ojos, para que pueda sincerizar mi ser ante ti, porque verás… soy un hombre que no puede hacer dos cosas a la vez, no puedo ver tu baile y analizar tu ser.

Quiero poder ver tus agallas, tu fuerza, tu amor por mi persona, pues recuerdo que estabas dormida cuando me sorprendieron las mentiras, las traiciones, los malos recuerdos. Quiero ver que seas más potente que esa parte oscura de mi memoria,

Cuando te alzaron por primera vez… entonces sabías que ibas a encontrarte conmigo? sabías que ibas a encontrarte con un mago? con un brujo? con un poeta de las palabras? que irías a conocer el linaje entero que parirías? que ibas a encontrar seco el océano para ver sus profundidades? Quiero que recuerdes tu niñez, que escuches a tu niño interior, que busques en esa paz que te otorga la ignorancia, esa turbulencia que te hace ruido en tu interior, esa mentira que está siempre oculta.

Cuando te vayas a dormir escucha el sonido de las hojas, ellas te dirán que soñar, ellas te dirán cuál es el camino. Yo siempre las escucho al dormir, y siempre me llevan a países desconocidos, y cuando encuentro el camino, entonces despierto y brillo.

Espero que a ti te pase lo mismo, que cuando despiertes haya un mundo colorido y repleto de flores.

Como llegaste hasta mí

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Recuerdo cuando te vi a los ojos, dijiste que no ibas a lastimarme, pero no fue así… después de mirarte te besé y te dije que te daría todo, pero no me dejaste. Ahora estoy sólo en una isla, completamente loco y hasta aquí llegué para escribirte ésto y lanzarlo al mar.

Si volveré a verte, luego me arrepentiré, no creo que vaya a mejorar, no lo hará, irás detrás de tus instintos, donde tus ojos puedan verme y cuando los tengas puestos en mi me arrebatarás el corazón, iré directo al sueño del amor y te harás creer a ti misma que no dejarás que eso te gane, no dejarás que eso le gane a tu amor.

Yo volveré a encender fuego, ese agua se secará, iré al sueño antes de que pueda pensar de nuevo.

Antes de ti tenía vida, luego no me quedó otra que despertar, volvería a encontrar agua cuando llegué al fondo, la necesité para volver a soñar.

Tienes algo que decirme y es lo siguiente: “A veces gana el que no pierde”, y me lo explicaste mejor: Cuando te rompen en pedazos no puedes volver como si nada. Todos se darán cuenta y te preguntarán “que te pasa?” o peor, supondrán lo que te pasa, y como no sabrás qué responder terminarás pareciendo insano.

Ayer cuando no te conocía, había algo en mí. Estaba feliz de que hubiera agua para regar las plantas que más amaba, las de mi soledad. Pero cuando te conocí pensaba en ti todos los días, pensaba que estaría regándolas junto a ti, no me daba cuenta que cuando llegarías te necesitaría para siempre, y dejé las plantas, quise que estuviéramos juntos para llenarnos de besos, y en lugar de eso estábamos peleándonos por ver quien amaba más al otro.

Ayer cuando te invité a ser parte de mi vida me faltaba creer en mi mismo, y si te encontré fue olvidándome de mí. No creo que soportes que te lo diga, quizás deba olvidarte primero, espero que te des cuenta que nos estábamos matando, que estábamos rompiendo las barreras de nuestra salud, de nuestra paz.

No estoy aquí para dejarte con el corazón roto, estoy aquí para hacerte feliz, así como cuando estaba abriendo el vino que enamoró estas vidas, o eso creo. Te dije: Quiero que estés conmigo, quiero que entre los dos dirijamos éste barco, y me dijiste que creías que no podrías hacerlo. Debí creerte pero mi corazón decía que si podías y no te escuché.

Ayer cuando despertaste me había ido, había dejado ese barco, no llegaría a destino contigo, me había ido con sabiduría, nadando hacia la nada, sin intención de volver, con ganas de escribirte desde la playa que jamás estaré disponible como lo hice contigo, y habré nadado lo suficiente como para saber que ése amor no llevaría a ningún puerto, lo suficiente como para poder sortear esa tormenta que te dejó en altamar.

Espero que sola puedas dirigir ese barco, que encuentres algún otro que pueda dirigirlo contigo pero sin hacerse daño, y que juntos lleguen a darle la vuelta al mundo, conociendo todos y cada uno de los puertos donde pueden amarrar el navío y juntar lo bueno y lindo de la vida para seguir camino y hacerse feliz el uno al otro.

Cuando respiro me doy cuenta que estoy vivo, cada día que pasa me doy cuenta que estoy más feliz que antes. Feliz de haberte dejado porque había algo en ti que no me cerraba, había algo que me torturaba y me di cuenta que era tu locura, la que yo intentaba curar, pero que no podría hacerlo nunca, y eso tardé en comprenderlo.

Iza las velas, ve tan lejos como quieras, aunque siempre habrán tormentas.